La cruda realidad del aborto en la actualidad

  • Por Enrique Segrelles
  • A 12/11/2015

Aborto: Método instrumental frente al farmacológico

Los efectos desfavorables del método farmacológico superan a las ventajas.

Desde la promulgación de la Ley de plazos de 2010 las cosas han funcionado bien, yo diría que muy bien. Las clínicas de IVEs han dado respuesta a las demandas sociales en esta materia, con grandes beneficios para las mujeres y sobre todo sin morbilidad digna de mención y por supuesto con mortalidad cero.

Una campaña a nivel mundial sobre los beneficios de la píldora abortiva, utilizando cursos para no decir nada nuevo, dictados por personas capaces y que merecen respeto pero que han pensado más en el producto farmacéutico que en los beneficios que pueda representar este para las mujeres a las que va dirigido.

Con esta campaña se pretende desnaturalizar en base a intereses económicos, el fracaso que supone tener que abortar preservando la calidad de la prestación sanitaria y la comodidad de acceso al aborto.

 

La píldora abortiva no es una novedad

La píldora abortiva no aportó nada al hecho de abortar por medios químicos. Ya disponíamos del tamoxifeno y methotrexate que tenían complicaciones, intolerancias y contraindicaciones secundarias parecidas o menores a la mefipristona.

Ya existían protocolos con aquellos productos, methotrexate IM a la dosis de 50 mg/m2 complementados o no por el uso de misoprostol a dosis de 800 µg que era la dosis más adecuada y resultaba ser el complemento ideal. Con el tamoxifeno pasaba un poco de lo mismo.

Estos protocolos se vienen utilizando con éxito en Cuba y en algunos otros países del tercer mundo en base a que son económicos y a que las mujeres disponen mucho tiempo para asistir a las policlínicas donde se les revisa y suministra la medicación. Esta no es la situación en nuestro país donde la mayoría de las pacientes trabajan y tienen que utilizar un medio más rápido y menos gravoso en el tiempo para abortar.

 

La seguridad de la mujer

Al margen de la mayor o menor seguridad del procedimiento, hablamos de entre un 80% y 95% según las estadísticas, veríamos que algunas complicaciones no lo son realmente, y si existen son intervenidas porque quienes atienden a estas pseudocomplicaciones no tienen los conocimientos para valorar lo que está sucediendo, ya que en las Facultades de Medicina y en la Formación de los MIR no se enseñan ni los procedimientos de aborto, ni la atención a los mismos.

Lo realmente preocupante es como aborta una mujer por medios químicos versus métodos instrumentales (sedación/ dilatación/aspiración del contenido uterino).

La pregunta que debieran de hacerse los profetas del método farmacológico en relación a la preservación de la calidad, es si en el caso de que su hija estuviera en este trance, ¿por qué método se decantarían?, y actuar en consecuencia a su respuesta.

 

El precio del método farmacológico

Para vender un producto hay que promocionarlo, gastando en publicidad, y hacer cursos para personas que a duras penas consiguen mantener en vigor el título de médico que en su día obtuvieron.

La Sanidad Pública debe saber que el método farmacológico le sale más caro que el instrumental, si hacen las cuentas bien. Tienen que pagar la píldora, hacerse cargo del tiempo que dedican sus empleados a la atención de 3 o 4 consultas y a ello tiene que añadir que el 20% de ellas acudirán a un hospital secundario o terciario para resolver con analgesia y legrado, lo que se supone o es realmente una complicación post- aborto.

En 30 años de ejercicio profesional desde Clínica Arce hemos indicado la interrupción química a aquellas pacientes en las que lo hemos considerado oportuno y debemos decir que cuando se ha indicado un aborto instrumental, la morbilidad ha sido cero.

Debo decir que en Clínica Arce disponemos de un servicio de urgencias telefónico de 24 horas que se complementa con el ir a la Clínica en caso necesario (esto es de obligado cumplimiento).

La pregunta que yo me hago es si se ha pensado en las mujeres, en su voluntad, en su derecho a decidir libremente una vez que es informada de forma adecuada, y no torticera por intereses espurios.

Estoy convencido de que solo el 10% de las pacientes deciden la IVE farmacológica, el otro 90% se decanta por la instrumental.

 

Las consecuencias del desconocimiento

En un país donde se intentan vender productos farmacéuticos con la apostilla de “consulte al farmacéutico”, se dan casos de picores vulbares que son carcinomas incipientes o una diabetes severa no tratada durante años por que a estas pacientes no se les mira la vulba en las farmacias sino que ante su picor se le dan tratamientos sintomáticos que no sirven absolutamente para nada.

Yo no aceptaría que me pusieran a opinar sobre lo que no conozco. No he sido formado para conocer en profundidad los medicamentos pero tampoco los farmacéuticos lo han sido para consultar síntomas que pueden formar parte de un síndrome (grupo de  síntomas) que pertenece a un proceso que se tendrá que diagnosticar a tiempo para que no sucedan casos como a los que hice referencia anteriormente.

En definitiva asisto con estupor a una política de polifarmacia, no solo en el tema que me ocupa.

Enrique Segrelles
Enrique Segrelles
Ginecólogo “por oposición” de Planificación Familiar de Galicia en Clínica Arce

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