El “NO” del Senado argentino, el pasado 8 de agosto, frustraba el intento de despenalización impulsada por el Gobierno Macri y defendida en la calle por cientos de miles de mujeres hartas de una situación que las condena a interrumpir el embarazo en la clandestinidad, sin poder decidir libremente acerca de su maternidad. Los 38 votos en contra de la modificación legal suponen el mantenimiento de la Ley actual, vigente desde 1921, que representó un notable avance a principios del siglo XX pero que se ha demostrado completamente inútil a día de hoy.
